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LUIS COLLAO: EL GUARDIÁN DE LOS LIBROS PATRIMONIALES

No pasa desapercibido cuando camina por los pasillos y recorre las salas de la Biblioteca Santiago Severin de Valparaíso. Su figura delgada es reconocida  y respetada por cada uno de los funcionarios, pues en sus 37 años de servicio a la institución, Luis Collado se ha transformado en el guardián de  los libros patrimoniales.

Ubicada en el 3° piso de la primera Biblioteca Pública Regional de nuestro país, se encuentra la sala de Investigadores y que antes del terremoto del 2010, se llamaba Gabriela Mistral. Es en ese lugar, donde diariamente Luis Collao orienta  las consultas de público que habitualmente visita el lugar y que principalmente se compone de alumnos (as) memoristas, profesionales o personas amantes de los libros.

Y como no, pues esta sala cuenta con una variada colección de monografías, planos, mapas fotografías y folletos históricos,  lo que sumado a libros y joyas literarias, especialmente primeras ediciones,  hacen de este lugar un espacio único,  con historias que requieren ser contadas.

“Actualmente la sala cuenta con un importante acervo bibliográfico que se compone principalmente por cerca de 18 mil libros, más de mil mapas y planos de Valparaíso y de nuestro país, junto a una importante colección de fotografías históricas de Bomberos de Chile”, nos cuenta Luis.

“La sala de Investigadores cuenta con una preciada colección de libros con alto valor histórico, muchas de ellos son primeras ediciones o publicaciones no reeditadas, tanto chilenas como extranjeras. Por ejemplo, se pueden encontrar joyas patrimoniales como; “Principios de la ortografía y métrica de la lengua castellana” de Andrés Bello (1835);”Azul”, primera edición de Rubén Darío (1818) o “Modern system of naval architecture” de Scott Russell (1864). Asimismo, existen planos del Valparaíso que corresponden al siglo XIX relacionados con los trabajos de los cauces, agua potable, ferrocarriles y obras del puerto”, agrega.

Una vida ligada a la Severin

Son 37 años de servicios ininterrumpidos, pues desde su ingreso a la institución, Luis se ha dedicado por completo a difundir y conservar el patrimonio bibliográfico de la biblioteca. “Esta sala partió en 1979 con 800 libros, pero con el paso del tiempo y luego de pasar muchas horas en el depósito esta colección se fue ampliando hasta llegar a las cerca de 8 mil publicaciones”

Durante todo este tiempo, ha sido testigo de los cambios en las conductas de los usuarios que diariamente visitan su lugar de trabajo, indicando que cada día es menos  gente la que se atiende. “Antes había más consultas, pero con la llegada de internet muchos nos dejaron de visitar y los que vienen es porque principalmente el computador no les entrega la información que requieren”, señala.

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